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miércoles, 13 de abril de 2016

Un poema de Lorena Rioseco Palacios





De recuerdos
se hace el polvo en medio de la brizna .
Soles en sueños cantan su eco.
Me alejé y se alejó este hoy.
Tras montañas de sueños en símbolos.
De todo lo que se escribía en mi errar.
Estoy de polvo en medio de la brizna
Aparece una estela
Un hálito sentido
Mis sentidos en este espacio flotante
Efervescentes de versos
De esas penas que se tapan en palabras al calor del alivio
Salir
Volver
Como el viento que me atrapa...

 (Poema ¨Vientos que atrapan", autoría, Lorena Rioseco Palacios)


Un poema de Karina Sagredo






Concavidad del amor

Sed de mis entrañas
yo no sé si quiero
continuar soñándote
ni  descubrir entre mis raíces
el origen de este deseo
No, yo no quiero continuar
y ansiar con desenfreno
el roce de tus senos en mi pecho
delirar al imaginar tu tibia humedad
las dulces espigas de tus dedos
que me erizan la piel
al roce imaginario.
La unión de los nidos cóncavos
descubiertos al rocío
A la cegadora escarcha de cada amanecer.
Yo sueño
y al borde de mis labios mueren las palabras
es lo indescifrable de mi afán.

viernes, 30 de octubre de 2015

LA POLIS AMERICANA de Christian


Y Atahualpa prometió, como saben hacer los políticos cuando están desesperados. Total, el oro estaba, la plata también, era cosa de traerla de lugares secretos, de todos los rincones, con todas las espaldas. El gran Inca vendía el imperio y sus factores, quizás sin saber lo que hacía, ebrio de ira y de coca. El soberbio no debe negociar su vida ni menos la de los demás. Las nubes de Cajamarca se apartaron para que el metal brillara en los ojos españoles. Los indios sabios callaron y a las madres se les cortó la leche de miedo. Y tenían razón, porque el vencedor también sería vencido y con malas artes. Y esas artes se extendieron, al Cusco, a nueva Castilla y a todo este nuevo pero viejo mundo. Los pecados de esos tiempos todavía fluyen por los accidentados conductos de nuestras raíces y se extienden silenciosos por la carne de los siglos. El hombre bueno sueña cambiar la historia, si no, no sería bueno. Pero son otros los que la escriben, con negra mezcla de sangre y amarga bilis. Y Cajamarca se repite hasta el cansancio en las vidas, los países, los negocios. El marqués español no cumplió su palabra. El aún más titulado Inca dio su hermana al adversario. Aunque muchos no lo noten, el olor de esos tiempos se percibe en las repetidas calles que ya no vale la pena barrer. Alguien debe respirar hondo y despertar antes que los elegidos sigan negociando a sus hermanas.


Christian