miércoles, 30 de julio de 2014

POEMAS DE PILAR RIVEROS FUENTEALBA

Invierno

(estilo romántico español)

Desde el alma de la tierra
brota el tufo enardecido
con la gelidez de la noche embravecida
perturba el ritmo del descanso
y la candidez del los infantes.
No es el viento con sus aullidos
el que quiebra el alma
es la soledad arrolladora
que arrebata sueños sin conciencia.
El frío instalado en las palmas
hace lerda la compasión.
la lluvia se acuna en los tejados
como en el rezo, la novicia.
Es invierno y asola el frío
en sus garras los poros se esclavizan
la hierba en los campos enverdece
los ojos suman años y experiencia
mientras la lluvia riega la tierra
y los ojos la cara.




Musa


Adivino su caricia
en la tarde solariega, 
en mi pluma temblorosa
el perfume de azahar
se derrama hecho río.
Como chal cubre mis hombros
 y se abraza como hiedra
muestra lunas, soles, pajarillos.
Hace que tiemble
al sonido de los cascos
al arrojo de los héroes.
Dadivosa es mi musa
corretea en mis arterias
canta al agua y atardeceres
canta el cielo en su garganta.
Es  remolino que gira
en la dirección del viento.
Me muestra eneros en sus pupilas
y agostos en la tierra.

domingo, 13 de julio de 2014

POEMA DE LORENA




TE VISITARA LA MUERTE

Ese hombre oculto,
de oculta calvicie
busca la bestia
quiere un pasar de fuegos
Ese hombre oculto
alimenta de paño su pasar de torturas
Ese hombre oculto busca a la mujer para recoger gusanos
Esa mujer calva
Llamada pelá
Tras ella se esconde la barbarie solapada
tras su atuendo andrógeno
levita en los huesos
se revuelca en piscinas de fósiles
coquetea con los vivos
(De susto muchos caen)
Mas los ciegos
no ven la maldición de un dios
que la castigó por dejar a los vivos
le encomendó recoger a los muertos.

POEMAS DE LORENA RIOSECO PALACIOS

 LIBRAR DE VERTE 

Se queda porque hasta la muerte lo hace vivo
Escribirá sus letras, esas que más le gustaban…
Dejando las manos que nunca fueron suficientes
                         y
la libertad de no inventar que me querías
Trance inútil,
Trance inconcluso.
La muerte no tiene parada
La muerte separa lo incierto
(Como el amor pérfido)
Amor ahí estaré
Aunque el frío  domine tus recuerdos
-los que nunca nacieron-
El no alcanza a decir adiós
Yo no alcanzo a decir te amé.




    VENAS INERTES 


Me vestiré de seda
De blanca espuma
Con inciensos y mirras
Llamarás al Maestro pedirás por tu alma
Rogarás un manojo de paz
No lagrimearás tu partir
No lagrimearás por no ser quien vistió tu destino
Ante tus miedos pintados
Que todo lo bueno acompañe
                                   y
Acalladas  mis venas de rosas
Construya puentes al perdón.



ESPEJISMOS  

Muerte ¿Cómo te engaña si es de negro?
De ti no nacen colores, la vida no se hizo lienzo
A quién se engaña sino a la flor de estilo
A los llorones que perdieron las fachadas de buenos
Ya no engañan los queridos
Ya no hay queridas
Sólo farsas
Si no vas a otra parte en que se vean espejismos
Ya no hay luz ni sombra, nada hay que valga
Alma no sueñes
tu exhalar no tergiverse los miedos
y suspenda el trance y angustia
de ignorar si la historia se repetirá.

Ojalá termine
como concluyen constelaciones
de aullidos de cuervos
de murciélagos envenenados
de ratas a medio morir.
¿Qué somos sino seres a imagen y semejanza de la idea vana de Dios?
¿Dónde se escondió si nunca sostuvo?
Sólo sostiene el frío invierno para recordar
que un harapo aminoró un intento de sobrevivencia
Sin intentar ser más que eso.




 LA VIDA NUNCA FUE RECOMPENSA


Pide a la muerte se presente de andrajos
Pide a la muerte te libere
Antes del viaje
Recuerda que faltan o sobran torturas
Instinto anegado…es TARDE…
Insomne sin fogata
Nada sientes
Nada vales
Nada tienes que recordar
Sólo fue infierno ese amor descomunal
Sólo fue hierba mala
Se aleja sola y contigo
sin cenizas de barbarie
de tu no quererte
y la congoja de saber
que jamás te conocieron.


DE PILAR RIVEROS



POEMA A GUAYASAMIN


En la noche alegre un cometa alocado 
Volteó el depósito de los colores
Justo cuando Guayasamin 
Se asomaba sorprendido por la luz 
Y los tragó En su primer llanto.
Hurgando piel adentro 
Descubrí en su corazón un pájaro 
Que estallaba 
En juegos de artificio.
Su paleta ostentaba óleos 
Y formaron a una mujer gorda 
Con ojos de astronauta 
Pechos de racimos azules 
Y el ombligo rojo y verde.
Desde un bosque estrambótico 
Estiró sus brazos alucinados 
Estridentes
 Para capturar mis ojos
 Que huyeron de su brillo
 En busca de tonos pasteles.





AUTORRETRATO

Quien soy

Soy la que le saca el cuerpo a la mañana
Esquivando el acto de dar el paso.
Soy la alerta del diluvio
Que se me anuncia en los huesos.
Soy la piedra de tope
La que carga las culpas
De lo que el viento trae escondido.
Soy la que tiene en el corazón
un gato extendido hasta las manos
y un perro bravo en los dientes
cuando el peligro se avecina.
Soy la que levanta banderas
En contra de lo establecido
La que detesta al puñado de idiotas
Políticos de vocabulario fino.
Soy la ensalada en la mesa
La leche de los que amo
El leño de la estufa en invierno.
Soy el calzón negro
Olvidado en tu cartera
La sonrisa inocente
Y la culpa escondida.
Soy la premura
La histeria
Que corre las calles en pugna
Con todo lo que le apesta.

POESÍA NEGRA DE PILAR RIVEROS



POESÍA NEGRA


Muda,

frente a la calle

y su ruido apestante,

me devano ante la incertidumbre.

No quiero salir,

me molestan las bocas que ríen vacías

y expulsan la fetidez de sus corazones.

Muda

En la neblina que me arroja su ponzoña

Su oscuridad me inhibe el paso

Me estanca en este agujero.

Desde lejos

tambores enloquecidos me llaman

A danzar su danza macabra.

Me devano los sesos en ir y no ir

Sujeta a la puerta que me empuja

A correr la carrera que no quiero.







EL PONGO

Y qué hago aquí me pregunto, en este ambiente tan ajeno al mío…Es como si de pronto me hubiera arrancado de un montón de hojas esparcidas para volver al árbol, quien ya no es mi cuna….

Pudo preguntarse el Pongo. ____________________________


Ante la falta de encumbramiento, todos dicen que crea en mí. Creen que me subvaloro cuando reconozco el talento de los demás. Creo en mí, solo evito la soberbia. Como la palabra bíblica dice, debo ver a cada uno como superior, no sobrevalorarme y de esta forma la humildad ande delante de mí.
No es una actitud falsa. Habrán siempre personas con mas talento y yo con mas que otros, ¿pero quien tiene la vara perfecta para medirlo?
El talento es tan subjetivo. Muchos se han perdido en el anonimato porque quienes llevan las varas de medición en forma de críticos en el momento en que pudieron ver la luz, fueron unos idiotas.
¿Pero lo entienden quienes me rodean en este mudo lleno de soberbia? ¿En donde individualismo levanta banderas y se propia del entorno?
De pronto uno navega en un mar tan agitado…el timón se escapa y gira a su antojo.
Muchos seres caminan sintiendo las fuerzas del universo sobre su hombros, invisibles y lacerados…con el hambre de ser vistos, valorados y considerados, pero con la actitud bajo la mesa.
Es la actitud del Pongo…su sueño lo refleja. 

¿Es la humildad tan acerba?

Textos Pilar Riveros



EL EDIFICIO


En el edificio, los seres languidecen

con la lengua seca de tanta espera

los veo con los ojos enfermos de luces e impotencia.

Los autos circulan como incorpóreos ataúdes

transportando anhelos deshechos en la bruma.

Cada uno brinda la inconsistencia de la vida

como si fuera de trascendental importancia

cada uno elimina eses por la garganta

como si pariera ideas loables.

La mujer junto a la ventana

extiende su corazón raspando la tarde

y en su mano descansa incrustada la aguja

de los remiendos como si fuera la solución de los requiebros.

Los relojes inexorables cuelgan de la pared

como bola de pascua

y tigres bajo un sol candente vuelan

con los colmillos afilados y goteando escarcha.

Me pregunto cual es el objeto de que se muevan los árboles

si el viento ni por violento les cambia su naturaleza.

Deduzco que simplemente

que la vida es una planta suspendida en los balcones

estática y errática

Deduzco

la imposibilidad de ser como los pájaros

que circulan bóvedas llenas de colores

como si fueran flautas escalando las olas.






Las horas


Las horas agónicas se pasean derretidas y oníricas

en la memoria de relojes acomodados a las circunstancias

que pesan y censuran el pecado

y hace efímera la felicidad.

Relojes volando con las horas enceguecidas

por los hoyos que las arterias han regalado.

Ay! Si se pudiera

estirar las horas de las ansias en la arena

con las manos contagiadas de reservas lagrimosas

Si se pudiera dentro del alba

corroer la dentellada del océano.

Descarnado va el verbo desprovisto de sustancia

en el fierro candente que hiere los silencios

marcan horas con la sinuosidad de carretera

acomodada al vaivén de los ahorcados.

Como si fuera dictadura de orificios

los primigenios marcan minutos

y la autoridad del genio se hace picadillo

ante el cálculo de los funcionarios escritoriales

perentorias cigarras y su melodía putrefacta

indolente ante la necesidad del hundido

que brega a pala la tierra de sus estanques

y así se van derrumbando los incendios del alma

quejidos y estertores les suceden.

No hay consistencia en estas horas

en donde la rutina se despelleja y las culebras crían alas

y las vísceras van creciendo en ligamentos

y la sangre se congela condenada y azul.

Los relojes derretidos como queso y los deseos

de la calentura de nosotros los calientes

van marcando el podrido segundo

de la vida y su rutina

o,

van marcando mariposas encendidas

en el arte de los amantes escondidos.

Moscas y hormigas hacen tic tac en las manos

y que bien pudieron ser elefantes

languidecen incapaces de esconder los aliños

y carcomen los sueños agrietados del soñador.






Agoniza la agonía



Agoniza la agonía en los surcos

y las semillas acunadas vuelan su vacío

como la gastada palabra en un entorno fantasma

derritiendo esperas de bronce.

Van ilusiones como cartones nadando en el río

tras la insustancial alegría de los espejos

y las metáforas del tiempo

concluyen su anonimato y cansancio

junto a flores llenas de delirio

que claman por bestias de tiempos idos

en la sideral esperanza de ser tragadas

para florecer en otro tiempo.

El hielo milenario y tranquilo

se derrite ante el verbo y se queja

de las sombras que se empeñan y lo encasillan

en papeles de brillo tornasolado

cuando quiere el hielo

pender de las cumbres y su misterio.

Agoniza la agonía montaña abajo

mientras las ciudades se llenan de esperma

germinando vientres en luto

que obtienen su paz en el segundo

que las aves meteóricamente rasgan en cielo

y la cornada del indolente, le yerra por milímetros.

TEXTOS DE PILAR RIVEROS FUENTEALBA

En el revés

En el revés del espejo
se vuelven quebraderos los huesos escarlata
que sostienen el yo
en carrera por las brumas.
Ese yo, se escapa del intricado laberinto
que contiene los sosiegos
del alma que busca escape.
El instinto
lleva a subir peldaños
en pos del aire.
No me pregunten como hilo palabras


Si, como pegamento que une vidrios rotos
quedando expuestas
a pesar
de la perfección
la imperfección de lo destruido.

El revés en el espejo
oculta la sinuosidad coreográfica del yo
la paupérrima humanidad de los creídos
ese lastre lapado que cubre la esencia.





París

Un silencio noctámbulo envolvía los pasos de aquel que iba con rumbo indefinido. Mas allá un algo a la espera. 
La calle París en aquel pueblo, era un remedo con sus faroles tenues y vitrinas agónicas del famoso con su torre Eiffel. Caminaba apresurado, sin saber que se acercaba a ese algo hasta que fue atrapado. 
Se resistió como animal en la red hasta caer rendido, entonces, como si el poder de ese algo lo alucinara, entró en sopor… Una espiral arco iris adentró su cuerpo y las luces de la calle París se transformaron en las del París real.




Vientre

Hace un tiempo, sentí algo que me empujó a volver al vientre de mi madre. No se si la necesidad de obviar tanta cosa maldita….o es que solo sentí frío. El asunto es que allí, pude rememorar el día en que fui gestada y sentí esa alegría tan extraña de ser una persona. Me pregunto por qué, si no sabía lo que era serlo. Quizás haya sido el misterioso mandato genético de preservar la especie. Ilusionada me dispuse a ver como se formaba mi cuerpo… En unos meses vería una luz especial que decían era calientita y que doraba la piel…Seguro también por mandato genético, me encantó la idea….Pero las cosas no serían tan fáciles, mi salida del vientre fue una tremenda decepción para mi padre, que esperaba un niño y mas tarde cuando en bikini me expuse ante esa luz llamada sol, se ensañó conmigo y me provocó tremendas ampollas y fui a parar al hospital. Esto de volver al vientre de mi madre se ha hecho recurrente, me agazapo y ella recibe las malas intenciones que me circulan. Como que las recicla…Me gusta sentirme una cosa palpitante y tibia….Allí duermo y no siento esta carga sobre los hombros. Allí puedo crear una vida distinta y soñar que cuando salga nuevamente….Viviré la vida que anhelo. Allí me escapo de esos tipos con cabeza de lechuga azul y los ojos de cinco puntas como estrellas que suelen instalarse en mi cama a jugar póker y no me dejan dormir cuando se descubren trampas. Me molesta el tufo a alcohol y la fetidez del humo de los puros. Sus gritos e improperios me hacen meter la cabeza bajo la almohada. Hay uno muy agresivo, me asusta cuando deja el revólver encima del velador. He llegado a desear que se maten de una vez y me dejen tranquila. Pero ¿qué haré con los cadáveres? Estoy cansada, ando con los ojos hinchados y lo peor, es que todos me preguntan por qué tengo los ojos cuadrados….yo me miro en el espejo y los veo triangulares y me sumo en el desconcierto…Todo esto me tiene de mal ánimo. Voy a tener que hacer algo con respecto a esos tipos, o me voy a volver loca de tanto pasar en vela. Se me esta ocurriendo una idea, debí haberlo pensado antes. No diré más Allí, como refiriéndome a que a veces regreso al vientre. Ahora digo Aquí. He decidido quedarme, es un refugio al que no entra ni mi hermano, y me gusta estar sola, ajena a los avatares que tan bien conozco y a esos tipos. Aquí nadie me ofende ni traiciona, ni puedo ofender ni traicionar. Aquí duermo…duermo…duermo y el dormir me deja ajena. Aquí juego con mis muñecas y ensayo cuando sea madre. Aquí soy la ilusión de quien quiero ser y me solazo en la idea.




Cámara oculta (cuento en 100 palabras)

Se acercó hablándome cosas románticas. Sentía miedo… ¡Del manicomio! Imaginé. Dijo que antes de verme, tuvo la visión de mi presencia. Disimulaba mi miedo pateando colillas y me concentraba en el perro vago que miraba moviendo la cola. Lamentaba haberme comido las galletas, se las hubiera dado como recurso de distracción.
La gente pasaba ajena al drama, apresurada, con los cuellos subidos y yo, los miraba llena de eseoeses y mi marido que no llegaba. ¿Dónde está cuando lo necesito? El desconocido diciéndome te amo.
Aparece alguien lleno de risa y me muestra la cámara. ¡Le hubiera pateado las bolas!